Ayer llevamos a Max, la mascota (amigo, más bien) de Gaby, con el veterinario, mi tío Manolo; que es un chingonazo en lo que hace, y es un chingonazo porque, además de tener los conocimientos, hace lo que le apasiona.
Y en esa visita Manolo nos dijo algo inolvidable: "esto es mi pasión, y si no soy rico es por pendejo". Claro, porque su objetivo es la salud de los animales, más allá del dinero que pueda ganar si se inventa enfermedades o tratamientos que no necesitan las mascotas, pero qué si le engrosaría la cartera. Manolo tiene pacientes, no solo clientes.
Así me quedé pensando en esa frase: "si no soy rico es por pendejo". Lo medité porque tengo la fortuna de conocer gente increíble y apasionada con su trabajo, pero que vive preocupados porque el dinero no alcanza, a veces ni para lo básico.
Mientras meditaba esto me llegó una llamada, con la desagradable noticia que dejó vivir uno de mis grandes maestros. Él era una persona de carácter recio pero corazón enorme. Quien, cuando yo iba a la prepa, me regaló una tarjeta navideña llena de palabras sabias, escritas con gusto y honestidad, fueron de esas palabras que te las llevas para siempre. Las escribió con pasíon, así como seguiría escribiendo para El Cofre, periódico que ayudó a crear junto con un apasionado equipo en Perote.
Con todo esto, recordando a mis hermanos, mi ciuidad, a los apasionados, a los talentosos, a los que admiro, y sobre todo recordando lo que pasa en México, estoy seguro de algo: Ojalá hubiera más "pendejos" así, apasionados de su trabajo, que reconocen el valor del dinero pero tienen la sabiduría para ver más allá de los billetes; y eso los hace memorables, tan memorables que superan cualquier cuenta de banco, porque su obra vivirá en los corazones que toquen y en el mundo que dejen.
Lo que digo es que este país necesita algo más que personas ricas, necesita personas MEMORABLES. Punto.
De todo corazón para Marco, hombre memorable. QEPD.
En todos lados hay caras.
Salero en los esquites, haciendo gestos. (Es un botecito de palillos)
Esta la encontó Gaby.
En una caja.
Donde hubo un bote de basura.
En el hospital de ortopedia no tengo espacio para bajar a mi abuela en silla de ruedas, el lugar es usado como sitio de taxis. Viva México.
En una revolución todos tienen un ideal, digamos Justicia o Libertad. Y por ese ideal cada miembro de esa revolución está dispuesto a morir. Ese ideal que se lleva adentro hará que defendamos al que está junto a nosotros, que luchemos junto a él y hasta demos la vida por él.
Pero también, luchar por un ideal no solo se hace marchando en las calles, también se puede hacer con cada esfuerzo para ayudar verdadera al mundo, moviendo el interior de quienes tengamos cerca, haciendo las cosas con justicia. Jus-ti-cia.
Pero cuando no respetamos ni un lugar en la fila, si siempre buscamos el camino más fácil para lograr algo, o si buscamos 'palancas' para llegar a nuestras (supuestas) metas, entonces NUNCA habrá una revolución entre esas mentes y corazones mierdas.
Así nunca se llegará a un cambio ni una evolución, mientras no exista un ideal, porque el 'ideal' de ahora cabe en una cartera, una cochera o una cuenta de banco. Y ese ideal nos ha llevado a vivir siempre acompañados de tanta mierda
Los ideales no separan, unen; no confrontan, dialogan. Los ideales se llevan en la mente y el corazón.
No digo que lo material y económico sea algo negativo, ni quiero dar un sermón del bien y el mal. Solo pregunto ¿son una meta de vida? ¿estamos en el mundo para hacer lo que hacemos? ¿qué es nuestra prioridad? ¿qué dejaré en este mundo si me voy mañana?
Seguramente años después de que muera nadie recordará mi nombre, pero seguiré existiendo en el ideal que lleve al mundo a vivir mejor.